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Biografía

¡Hola! soy Laura, la viajera, diseñadora, pintora, escritora, fotógrafa y soñadora que está detrás de este proyecto.

ESTO ES LO QUE MI CURRÍCULUM DICE SOBRE MÍ: 

QUE ESTUDIÉ

Diseño de interiores en Madrid y Bellas Artes en la Central Saint Martins de Londres

QUE TRABAJÉ

durante los últimos 15 años diseñando las oficinas de PriceWaterHouseCooper, Cisco, L’Oreal, Mapfre, IBM, Havas Media, El Banco Santander, Melrose, Baupost International, Eaglestone y VSO entre otros.

QUE FUI SELECCIONADA PARA ALGUNOS PREMIOS

2013: Clyde&Co Art Awards, Londres. 

2013: Blank Canvas Prize, Londres. 

2013: NOVA Award patrocinado por LOWE+Partners, Londres. 

2010: Art Partner Project financiado por la Comisión Europea.

2010: Beca para jóvenes emprendedores financiada por la Comisión Europea.

QUE EXPUSE MI OBRA EN ALGUNOS SITIOS

2017, Gallery@Oxo, Londres, Reino Unido.

2015, Gitler&____Gallery, Nueva York, EEUU.

2015, Dica, Oaxaca, México.

2015, Mauerpark, Berlín, Alemania.

2015, Chueca, Madrid.

2014, Clyde&Co HQ, Londres, Reino Unido.

2014, Centro Cultural Rafael Morales, Talavera de la Reina.

2013, Royal Academy of Arts, Londres, Reino Unido.

2013, Candid Arts Gallery, Londres, Reino Unido.

2013, Bermondsey Project by Crisis and BowArts, Londres, Reino Unido.

2013, The Horsebridge Gallery, Whitstable, Reino Unido.

2013, Granary Building, Kings Cross, Londres, Reino Unido.

2011, Spinach Agency, Londres, Reino Unido.

2010, Horta Gallery, Bruselas, Belgica.

2010, Herbert Read Gallery, Canterbury, Reino Unido.

2010, UCA Library, Canterbury, Reino Unido.

 


Y ESTO ES LO QUE MI CURRÍCULUM NO DICE SOBRE MÍ 😉

Que soy un culo inquieto, impaciente, inconformista y curiosa.

Que nací en Talavera de la Reina, ciudad en la que me crié hasta que cumplí dieciocho años y me marché a Madrid a estudiar. Que yo, con dieciocho años, no tenía ni idea de lo que quería “ser de mayor” y sólo dios sabe por qué me matriculé en la Complutense para estudiar Periodismo. Que lo dejé en tercer curso y, por supuesto, después de haber hecho el viaje de Ecuador. La votación salió a Cuba. La verdad es que cualquier destino me hubiera valido. Era la primera vez que hacía un viaje tan largo y tan lejos y lo importante era viajar, me daba igual a donde. Era un viaje organizado, ya sabes, resort con mojito y pulserita en mano. Pasaron dos días y tres amigas y yo decidimos escaquearnos del grupo y alquilar un jeep para recorrer la Cuba real. Fue el origen de lo que sería mi actual planteamiento de vida. He aquí que me marqué mi

primer propósito vital: nunca dejaría de viajar y mucho menos volvería a pagar por un viaje organizado.

Dos años después volví a cruzar el charco, esta vez a California. Había dejado Periodismo para matricularme en Diseño de Interiores y a una semana de los exámenes de segundo curso mi amiga Inés me propuso ir a Los Ángeles. Yo era la típica niña aplicada en los estudios y sin embargo no me pensé ni un minuto saltarme todos los exámenes por coger ese avión. Esta se convertiría en una constante en mi vida: lo de dejar exámenes, trabajos o lo que se terciara sin pensarlo dos veces por coger aviones. Durante ese viaje me prometí cumplir mi

segundo propósito vital: aprender inglés.

Recuerdo estar en un restaurante en Santa Bárbara,  tener que pedir aceite y vinagre para la ensalada y no tener la menor idea de cómo hacerlo. Tenía 22 años y estaba avergonzada. Fue ahí cuando me di cuenta de que de nada me servía viajar si no podía comunicarme. Entonces me propuse aprender inglés y al acabar Interiorismo dejé el trabajo que tanto me había costado conseguir y me marché a Hastings a aprender inglés. En la empresa me ofrecieron duplicarme el sueldo y ni por esas me quedé. La idea de irme a un pueblo al sur del Reino Unido a trabajar 12 horas al día sirviendo platos en un hotel me parecía muchísimo más apetecible. Estuve casi un año en Hastings donde hice de todo menos aprender inglés sobretodo porque me relacionaba con españoles.

Regresé a Madrid y empecé a trabajar en diferentes empresas orientadas a la arquitectura efímera hasta que conseguí meterme en una multinacional líder en el sector del diseño de oficinas, no porque me interesara especialmente diseñar oficinas sino porque al ser multinacional tendría más posibilidades de que en el futuro me trasladaran a trabajar a otro país. Aún no había conseguido el trabajo y ya estaba pensando en cómo salir de él. En esa empresa aprendí muchísimo de diseño de oficinas pero también de cómo no quería seguir trabajando el resto de mi vida. Trabajaba día y noche por un sueldo irrisorio bajo unas condiciones de estrés imposibles de gestionar, hasta que mi cuerpo me dijo basta y salí de allí con una crisis de ansiedad. He aquí que me marqué el

tercer propósito vital: jamás volvería a trabajar para cumplir los sueños de otros y mucho menos bajo condiciones no saludables.

Era 2009, España estaba en plena crisis y yo voluntariamente decidí despedir a mi jefa. Nuevamente hice la maleta y con una mano delante y otra detrás me marché a Canterbury. ¿Por qué Canterbury? Por tres motivos fundamentales:

  • Necesitaba aprender inglés (esta vez en serio) y había estado leyendo que en la zona de Canterbury era donde menos españoles había en todo el Reino Unido.
  • Hacía ya tiempo que había decidido matricularme en la Universidad de Bellas Artes y Canterbury tenía una. No era la mejor, no era conocida, pero no me importaba, no quería estudiar por el título, era más un reto personal.
  • Necesitaba verde. Sí, llevaba casi diez años en Madrid y la ciudad ya se me hacía  gris y grande, necesitaba un poco de desconexión urbana. Hice mis deberes y descubrí que allí aparte de haber pocos españoles y universidad de Bellas Artes había mucho verde así que acabé en Canterbury estudiado Bellas Artes y nuevamente sirviendo platos, esta vez con 28 años y después de haber estado currando para una empresa líder en el sector del diseño de oficinas. Era un paso voluntario y estaba encantada. Empezaba a poner en marcha el que era mi

cuarto propósito vital: estudiar Bellas Artes

(y ya de paso intentaba aprender inglés en condiciones para poder dar por conseguido mi segundo propósito vital).

Pero lo que son las cosas… después de 9 meses en Canterbury me ofrecieron un trabajo como diseñadora en Londres. ¡Dios mío! Yo que había salido escopetada de Madrid porque me parecía grande y gris y ahora me veía viviendo en Londres. Acepté con un par de condiciones:

  • Sólo me mudaría a Londres si me admitían en una de las mejores universidades de Bellas Artes del mundo, la Central Saint Martins. Ahora sí que había cambiado de opinión: si iba estar jodida trabajando y estudiando al mismo tiempo en un idioma que ni siquiera entendía y en una ciudad más grande y más gris que Madrid al menos quería estar jodida por aprender de los mejores. O me admitían en la Saint Martins o seguiría sirviendo platos en Canterbury.
  • La segunda condición que puse es que trabajaría solo cuatro días a la semana y tendría total flexibilidad para poder salir de la oficina e ir a la uni siempre que lo necesitase.

Me admitieron en la Saint Martins y la empresa aceptó mi segunda condición así que en verano de 2010 me mudé a Londres donde viví los siguientes tres años hasta que acabé la carrera. Para entonces ya había conseguido un papelito que decía que era artista y ya llevaba bastante tiempo acudiendo a reuniones con clientes ¡¡¡en inglés!!! Así que consideré que ya había alcanzado los retos vitales 2 y 4 que me había propuesto. Ya sabía inglés y ya había estudiado Bellas Artes. ¿Por qué seguir en Londres entonces?

Con 32 años y otra vez con una mano delante y otra detrás regresé a España, a una España hecha mierda por la crisis. Es más, ni siquiera regresé a Madrid. Como diría mi amiga Vicky “por esas cosas random que Laura hace”, regresé a mi Talavera natal después de dieciséis años fuera y lo que me encontré fue una Talavera con un 40% de paro y a la mayoría de mi gente llamándome loca (una vez más) por regresar sin nada fijo “con la que estaba cayendo en el país”, pero mi hermana me acababa de hacer tía y yo quería vivir a mi sobrina. Además necesitaba recuperar energías. Y el sol. Necesitaba desesperadamente el sol. Londres es una ciudad increíble pero agotadoramente gris.

Y regresé, ni lo pensé dos veces. Aunque regresé con la idea de volver a irme algún día. Idea que está siempre en mi cabeza. Total, ya estaba acostumbrada a empezar de cero. Es lo que hago siempre, es la historia de mi vida. Y entonces me marqué lo que sería mi

quinto propósito vital: conseguir ingresos de manera remota que me permitieran seguir cogiendo aviones.

Al mes de llegar a España me ofrecieron un trabajo en una multinacional (otra líder en el sector del diseño de oficinas). No lo cogí. Ni siquiera escuché las condiciones. Les dije que yo no trabajo de 9 a 6 metida en un cubículo, que me da claustrofobia y que trabajo en pijama si me apetece, que los horarios me los marco yo, y que ese era un requisito indispensable si querían tenerme en el equipo. Me dijeron que si es que no sabía cómo estaba el país, que la gente se pega por trabajar y que voy de flipada por la vida rechazándolo. Pasaron 3 meses y me llamaron pidiéndome una colaboración. Es curioso cómo funciona el rechazo. He aquí que empecé a generar ingresos de forma remota. Estuve 9 meses colaborando con ellos y de pronto vi un anuncio en Facebook: “Necesitamos un coordinador de proyectos, que hable inglés, que sea autónomo y que esté cómodo trabajando en remoto”. Ni siquiera sabía qué tipo de proyecto había que coordinar, ni el nombre de la empresa, ni su actividad, ni nada de nada pero envié mi currículum, mi curriculum de artista y diseñadora claro, porque tengo por costumbre no mentir para conseguir un curro. Así que mandé un currículum que decía que había expuesto mi arte en la London Royal Academy y que había diseñado las oficinas de PriceWaterHouse Cooper. Más tarde me enteré de que era una empresa americana dedicada a la implementación de softwares en aseguradoras médicas. ¡Qué tan ridículo había sido enviar mi cv de arte y diseño!. Bueno, pues tan ridículo como suena una semana después estaba pasando una entrevista y dos meses más tarde formaba parte del equipo. Increíble pero cierto, había conseguido mi cuarto reto y ya trabajaba de forma remota. Durante el año y medio que duró el proyecto trabajé (destinos elegidos, no porque me enviase la empresa) desde Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia, Talavera, Londres, Stoke on Trent, Nueva York, Berlín, Cracovia, México y me hice un road trip por Portugal. Durante año y medio cuando descolgaba el móvil nunca escuchaba un “¿qué tal Laura?”, la frase siempre era “¿Dónde estás? Cómo te envidio, tía”.  Ya entonces me empezaba a plantear mi

sexto propósito vital: inspirar a otros a hacer lo mismo,

no a hacer exactamente lo mismo que yo, sino a conseguir todo aquello que se propongan por absurdo que parezca porque si yo lo he hecho, cualquiera puede. No hay que ser un lumbreras, ni poseer un talento innato súper especial. El único secreto es no tener miedo a perder. Y esa es una actitud adquirida, no viene de nacimiento y si yo he aprendido a desarrollarla, cualquiera puede. Así que este blog es el comienzo de este quinto reto.

En Enero del 2016 el proyecto en el que trabajaba acabó y decidí hacer algo que ya llevaba tiempo rondándome la cabeza: coger un avión sin billete de vuelta para recorrer Sudamérica. Y me fui. Sola. Y fue así como empecé este blog.

Empecé escribiendo a modo de diario personal para mantener informada a mi madre de mis idas y venidas y que la pobre pudiera dormir por las noches. Este fue el origen del blog pero mientras viajaba recibía mails de amigos pidiéndome consejos sobre algunos de los lugares que estaba recorriendo. Entonces en lugar de enviarles el típico mail con recomendaciones que tenía que ir personalizando, decidí hacer público el diario y enfocarlo a aportar información útil para cualquiera que lo leyese. Sigo incluyendo historias personales dado que mi madre tiene que seguir durmiendo por las noches, pero no es tanto un diario personal en orden cronológico sino que lo he estructurado por temáticas que he considerado útiles para otros que tienen mis mismas inquietudes.

Además la web incluye los dibujos que hago inspirada en mis viajes

porque soy las dos cosas, porque la una no existe sin la otra, porque a veces pinto para viajar y otras veces viajo para pintar


El viaje por Sudamérica duró casi 4 meses porque me rompí malamente el hombro en Perú y tuve que regresar a España para empezar la rehabilitación. Me había tirado por dunas gigantes, recorrido en bicicleta la carretera más peligrosa del mundo, sobrevivido a una hospitalización en Bolivia por supuesta fiebre tifoidea, sufrido falta de oxígeno dentro de una mina, sobrevivido a la route 36, aguantado durante horas a 40º en pleno desierto haciendo autostop y dormido a 5.000m sobre el nivel del mar a -10º de temperatura y con tan sólo un saco de entretiempo del Decathlon…. Había estado expuesta y nunca pasó nada. Y voy a cruzar un paso de cebra en Miraflores, el barrio más pijo de Lima, me tropiezo y me hago añicos el hombro. Cosas que pasan…¿He mencionado que viajaba sola?

Ahora, 6 meses y una rehabilitación después… estoy lista para continuar….

¡Bienvenido a mis colores y a mi diario de viajes!

Pincha en el botón de abajo si quieres saber un poquito más sobre mí

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